Mi cordoma se descubrió por casualidad en 2017, mientras prestaba servicio en el extranjero con las Fuerzas Armadas de Australia. Tras sufrir una lesión en la espalda durante unas operaciones, me trasladaron en avión a Dubái para someterme a pruebas médicas. Una RM reveló algo inesperado, y me trasladaron por motivos médicos de vuelta a Australia para realizarme más pruebas. Tras la cirugía, me diagnosticaron un cordoma clival.
Como a mucha gente, el diagnóstico y toda la incertidumbre que conllevaba pusieron mi mundo patas arriba. Me dijeron que necesitaría terapia con haz de protones, que en aquel momento solo estaba disponible en el extranjero. Tuve la suerte de poder viajar al Centro de Tratamiento con Protones de Maryland, en Estados Unidos, donde recibí 38 sesiones de terapia con haz de protones. Siempre estaré agradecido por haber podido acceder a ese tratamiento, aunque también supuso el fin de mi carrera militar.
Viajar al extranjero para recibir el tratamiento resultó más fácil porque las Fuerzas de Defensa de Australia cubrieron mis gastos de viaje. Sin embargo, volver a casa ha supuesto nuevos retos. Sigo conviviendo con efectos secundarios persistentes y, a menudo, siento que hay pocas opciones o apoyo disponibles para ayudarme a gestionarlos.
El cordoma ha tenido un impacto emocional y económico significativo tanto para mí como para mi familia. Mi baja médica de las Fuerzas de Defensa tras el tratamiento me dejó ante un futuro incierto.
La investigación es importante porque aún hay mucho que desconocemos sobre los efectos a largo plazo del tratamiento o sobre la mejor forma de gestionarlos. Una mejor comprensión de estos efectos secundarios podría marcar una diferencia real en la calidad de vida de las personas que conviven con el cordoma.
Es un camino que da miedo, pero animaría a los demás a que no tengan miedo de hacer preguntas, busquen apoyo en personas que hayan pasado por lo mismo y se mantengan en contacto con su equipo sanitario. Espero que algún día la investigación nos dé las respuestas que todos necesitamos.