Obtener un diagnóstico y prepararse para el tratamiento
La imagenología puede indicar la posibilidad de un cordoma, pero solo un patólogo puede establecer un diagnóstico definitivo tras examinar una muestra del tejido tumoral. Siempre que sea posible, evite someterse a una biopsia fuera de un centro de referencia. Si estos procedimientos no se planifican cuidadosamente y no los realiza un equipo con experiencia, pueden dificultar el tratamiento del tumor y aumentar el riesgo de que las células tumorales se propaguen. Las recomendaciones para la realización de biopsias se encuentran en cada una de las secciones sobre la localización del tumor que figuran a continuación.
Patología
Si su diagnóstico se realizó inicialmente en un centro que no especializado en cordomas, se recomienda encarecidamente que su muestra tumoral sea revisada y analizada de nuevo por un centro con experiencia.
Los patólogos utilizan pruebas de inmunohistoquímica (IHC) para confirmar el diagnóstico de cordoma. La IHC emplea tinciones especiales para detectar la presencia de determinadas proteínas en las células tumorales. En el caso del cordoma, una de las proteínas más importantes que hay que buscar es la denominada braquiuria. Todos los cordomas convencionales dan positivo para braquiuria, lo que ayuda a diferenciar el cordoma de otras afecciones que pueden presentar un aspecto similar, como ciertos tumores cartilaginosos (p. ej., el condrosarcoma) o el cáncer que se ha diseminado desde otra parte del cuerpo. Se debe realizar la prueba de braquiuria en todos los casos en los que se sospeche un cordoma, y se considera esencial para confirmar el diagnóstico. Los cordomastambién suelen dar positivo para la queratina y, en ocasiones, para otros dos marcadores denominados EMA y S100. Los tumores benignos de células de la notocorda también dan positivo para braquiuria.
El subtipo de cordoma poco diferenciado pierde la expresión de una proteína denominada INI1, por lo que debe realizarse una prueba de inmunohistoquímica (IHC) para INI1 si existe la posibilidad de que el tumor sea poco diferenciado. En el cordoma desdiferenciado, el componente agresivo del tumor suele dar negativo para braquiuria y queratina, y en ocasiones también pierde la tinción para INI1.
Se pueden realizar pruebas genómicas de los tumores recién diagnosticados con fines de investigación, pero no son necesarias para orientar las decisiones iniciales sobre cirugía y radioterapia.
Imagenología
Los cordomas suelen detectarse mediante pruebas de imagenología, que muestran los órganos y otras estructuras del interior del cuerpo, incluidos los tumores.
Sospecha de cordoma
El aspecto del tumor en las pruebas de imagenología puede indicar al radiólogo si podría tratarse de un cordoma. La resonancia magnética, también llamada RM, es la mejor forma de visualizar un cordoma y cómo está afectando al tejido circundante, como los músculos, los nervios y los vasos sanguíneos. El cordoma se aprecia mejor en una RM con un ajuste denominado imagenología ponderada en T2.
Se recomienda realizar otra prueba de imagenología denominada tomografía computarizada, también conocida como TC o «CAT», además de la RM, si no hay certeza de que el tumor sea un cordoma. También se recomiendan tomografías computarizadas del tórax, el abdomen y la pelvis.
Cordoma confirmado
Se deben realizar más pruebas de imagenología para ayudar a planificar su tratamiento y comprender mejor el tamaño y la ubicación exacta del tumor. A este proceso se le suele denominar «estadificación».Debe someterse a una RM de la localización principal del tumor, una RM de toda la columna vertebral y una tomografía computarizada (TC) de todo el cuerpo. Esta es la mejor forma de visualizar un cordoma y cómo está afectando al tejido circundante, como músculos, nervios y vasos sanguíneos. También se debe considerar la realización de una RM de cuerpo entero en pacientes pediátricos o en aquellos que padezcan un síndrome genético asociado a un mayor riesgo de desarrollar un cordoma, como el complejo de esclerosis tuberosa (CET).
Una tomografía por emisión de positrones (PET) no resulta muy útil para la estadificación del cordoma convencional, ya que este subtipo no suele visualizarse bien en las PET. Sin embargo, este tipo de exploración puede considerarse cuando a un paciente se le diagnostica por primera vez un cordoma poco diferenciado o desdiferenciado, ya que estos tipos de tumores tienden a visualizarse con mayor claridad en las PET. También puede ayudar a detectar si el cáncer ha reaparecido tras una extirpación quirúrgica completa, o servir de guía para realizar una biopsia.
Dependiendo de la localización del tumor, los médicos deben evaluar su relación con las diferentes estructuras cercanas:
- En la base del cráneo: la abertura situada en la base del cráneo, el tronco encefálico, una estructura ósea denominada «dens», la parte media de la base del cráneo, el tercer ventrículo y el quiasma óptico (estructuras cercanas al centro del cerebro), la zona de la glándula pituitaria, los senos paranasales y la parte posterior de la garganta.
- En la columna móvil: la grasa que rodea el canal espinal, el espacio lleno de líquido que rodea la médula espinal, la propia médula espinal y las pequeñas aberturas por donde los nervios salen de la columna.
- En el sacro: lasaberturas por las que pasan los nervios, el nervio ciático y la capa de tejido que rodea el recto (la fascia mesorrectal), que normalmente lo protege de la invasión del tumor.